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Desde luego, hay que reconocer que para la Iglesia Católica los medios de comunicación tiene gran importancia; la radio (COPE), la prensa (Alfa y Omega), la televisión (Popular TV), incluso camapañas publicitarias para atraer a la juventud a los templos, campañas que, incluso, están presentes en los medios del Grupo PRISA.
Pero lo más gracioso y, el colmo de los colmos, es el siguiente texto que hoy he podido leer en un blog de internet; la Iglesia da consejos sobre como debemos escuchar la radio y yo me pregunto, si estos consejos los podremos aplicar también a la hora de escuchar la cadena episcopal COPE.
En este texto, la Iglesia, nos anima a buscar la emisora amiga (¿podemos considerar que algunos locutores de la COPE destacan, precisamente, por el "buen rollito" que siempre reína entre los buenos amigos?), a huir de los santones (¿Qué hay en la COPE, santones o talibanes de sacristía?), huir del personalismo y del sensacionalismo (En la COPE, esta a punto de estallar una nueva Guerra Civil, pero de eso no hay).
En fin, les invito a leer el texto, que cada uno saque sus propias conclusiones:
1. Encontrar la hora adecuada. Cada oyente debe saber cuándo puede estar mejor o peor informado. No todas las horas son las mismas para todos.
2. Buscar la sintonía amiga. Cada uno debe intentar sintonizar con la emisora que responda a sus inquietudes o preferencias políticas, económicas, religiosas, etc.
3. Diversificar la audiencia. Pero, a pesar de lo dicho en el anterior apartado, es conveniente que se oigan varias emisoras para poder encontrar el punto medio de influencia y de credibilidad.
4. Discrepar a menudo. Conviene no asentir a todo lo que se dice por el medio radio. De ahí la necesidad de diversificar las preferencias y de discutir, aunque sea mentalmente, con lo que se está diciendo en las distintas emisoras
5. Huir de los santones. Los tertulianos son los nuevos santones de las emisoras de radio, son los que hablan y saben de todo sin conocer todo. Pueden ayudar a completar la información, pero nunca a dirigir nuestra opinión personal.
6. Huir del sensacionalismo. Aquellas emisoras que hacen del sensacionalismo su primera premisa informativa, no son aconsejables para el oyente. Hay que buscar la información sin alharacas.
7. Huir del personalismo. Aquellos que hacen información muy personalizada transmiten sus propias sensaciones a los oyentes. Sensaciones que, en la mayoría de los casos, no responden a la realidad ni a las señas de identidad de la emisora escuchada.
8. Ser muy crítico. Tenemos que escuchar la radio con criterios propios y, por tanto, no tener miedo a criticar a aquello o aquellos que nos parece que no están acertados en sus apreciaciones sobre informaciones y comentarios. Es conveniente hacérselo saber a la emisora a través de cartas o de llamadas telefónicas.
9. La información es lo primero. La noticia debe ser el Catecismo de la emisora. Tenemos que aprender a distinguir noticias de opinión. Tenemos que saber seleccionar lo que es noticia. La noticia más relevante no puede ser el hecho de que sea un acontecimiento interesante o espectacular, sino su importancia o significado.
10. Escuchar, no oír. Retomamos el inicio del escrito. Tenemos que aprender a escuchar la radio y no solamente a oír. Escuchar una transmisión de noticias y valorar que tengan siempre en cuenta las peculiaridades, posibilidades y limitaciones del medio radiofónico.
FUENTE: Nacho Herranz / La Reflexiva
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